Orígenes de los Recursos Humanos

Gestión de mano de obra en civilizaciones tempranas

Mesopotamia: administración agrícola y contabilidad laboral

La civilización mesopotámica estableció una de las primeras formas de gestión laboral estructurada, utilizando escritura cuneiforme y administración templaria para organizar el trabajo agrícola, comercial y constructivo, sentando así las bases de la contabilidad y la gestión de recursos humanos.

Tabilla Cuneiforme

Egipto: planificación estatal y control de recursos humanos

Durante el auge del antiguo Egipto, el Estado desempeñó un papel central en la organización de colosales proyectos arquitectónicos como pirámides y templos, movilizando a miles de obreros mediante una logística sofisticada. Para garantizar la producción agrícola en un entorno condicionado por las crecidas del Nilo, se implementaron avanzados sistemas de irrigación y control de inundaciones, lo que exigía una gestión meticulosa de la mano de obra. A través de una administración altamente centralizada, se regulaban los tributos, la asignación de tierras y la distribución de alimentos como forma de pago, conformando un modelo de gobernanza que combinaba eficiencia técnica con control social.

Organización y Control egipcio

Civilización Maya: especialización y gestión comunitaria

La civilización maya destacó por su sofisticada especialización y gestión comunitaria, implementando avanzados sistemas de control de recursos como la agricultura en terrazas, el manejo del agua y la edificación de centros ceremoniales; su organización del trabajo respondía a calendarios rituales, roles heredados y jerarquías sociales bien definidas, donde las labores colectivas se realizaban basadas en la reciprocidad, el compromiso comunal y el prestigio social, en lugar de recompensas económicas directas.

Grecia y Roma: jerarquías laborales y administración pública

En la antigua Grecia, a pesar de la prevalencia de la esclavitud, muchos ciudadanos libres desempeñaban oficios especializados bajo la regulación de gremios, lo que fomentaba cierto orden laboral y autonomía profesional; por su parte, Roma perfeccionó una burocracia altamente estructurada que permitía una gestión eficiente del ejército, las obras públicas y el comercio, apoyándose en registros meticulosos de personal, funciones y jerarquías que consolidaban el control estatal sobre vastas áreas del imperio.

¿Qué nos enseñan estas civilizaciones?

La gestión de mano de obra en civilizaciones tempranas no solo permitió el desarrollo de grandes obras y sistemas agrícolas, sino que sentó las bases de la organización laboral, la especialización y la administración de talento. Aunque no existía el concepto moderno de Recursos Humanos, ya se reconocía la importancia de coordinar personas para alcanzar objetivos colectivos.

Por : Mayra Agurre


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